Rokovoko. Una isla muy lejana hacia el oeste y el sur. No está marcada en ningún mapa: los sitios de verdad no lo están nunca. Hernan Melville.

domingo, 28 de julio de 2019

Carmen Juares: «Las trabajadoras del hogar sufren violencias»

Carmen Juares es activista y coordinadora de la asociación Mujeres Migrantes Diversas. / FERRAN NADEU


Como Carmen Juares, muchas otras trabajadoras internas del hogar y las curas luchan por mejorar sus condiciones laborales. Son mujeres que en la mayoría de los casos sufren explotación con salarios precarios. Juares es nacida en Honduras y vive en Barcelona desde hace 19 años.
¿Cuál es el origen de la asociación Mujeres Migrantes Diversas?
La asociación nace en 2015 durante una manifestación donde casualmente nos conocimos cinco mujeres. Todas habíamos llegado a Catalunya sin papeles y habíamos trabajado como internas; en mi caso, de los 19 a los 24 años. Nos intercambiamos los teléfonos y creamos un grupo de WhatsApp. Empezamos siendo cinco, después quince y fuimos creciendo hasta hoy, que somos más de 360 mujeres en la asociación. ¡Ahora tenemos dos grupos de WhatsApp!
¿Cómo es la convivencia cultural entre mujeres?
En la asociación hay mujeres ateas, católicas, musulmanas, evangélicas, transexuales, heterosexuales, bisexuales... Esto, además de unirnos, nos ha empoderado. Es una pena que en la política, en la sociedad...  no se den cuenta de cuánto enriquece la diversidad.
¿Existe precariedad laboral en el ámbito del trabajo del hogar?
¡Por supuesto! Las condiciones laborales están empeorando. Las trabajadoras internas trabajan día y noche y solo libran 9 o 10 horas durante el fin de semana. Las familias son conscientes de la situación vulnerable en que se encuentran las mujeres migrantes y se aprovechan. Les pagan un salario que difícilmente llega a los 900 euros mensuales, y en ocasiones se tienen que costear la comida o pagar los gastos de la luz y el agua. No valoran que están cuidando de quien debería ser lo más preciado para ellos: sus padres. Además, aunque viven en el domicilio, no las quieren empadronar. De este modo nunca podrán regularizar su situación.
Las mujeres migrantes son más vulnerables a la violencia machista, según datos del INE. ¿Habéis denunciado casos?
Muchas veces. Especialmente el año pasado hubo muchos casos y nos asustamos. Las víctimas reconocieron que hacía mucho tiempo que sufrían abuso pero no eran conscientes de que se trataba de violencia machista. Fue a través de los cursos que llevamos a cabo desde Mujeres Migrantes Diversas que se dieron cuenta de que los gritos, los chantajes y las prohibiciones no se deben permitir.
¿Algún caso se produjo en el trabajo?
Sí. En el trabajo del hogar y las curas existe violencia de todo tipo contra las trabajadoras: insultos, golpes… y no solo por parte de los pacientes. De puertas hacia dentro nadie sabe qué pasa. Las familias son conscientes de que tienen poder y desarrollan una relación de desigualdad. Saben que la mujer trabajadora aceptará las condiciones laborales, por muy precarias que sean, porque no tiene papeles y tampoco una economía solvente ni una red fuerte de amistades y familia.
Denunciar la violencia debe ser difícil, pues puede implicar perder el trabajo.
Sí, y no solo eso. En el caso de la violencia machista, ha habido ocasiones en que los agresores que han abusado de una trabajadora migrante la han amenazado: “Sabes que si me denuncias irás al CIE y te expulsarán”, les dicen.

M. R. P. articulo El XIV Premi 25N aborda la violencia machista contra las mujeres migrantes.elperiodico.com

 

Un 72,9% de las mujeres de orígenes diversos en Catalunya han sufrido violencia machista alguna vez

viernes, 5 de julio de 2019

Bote o muerte

Solo puedes elegir entre la muerte o el terror del bote. No es fácil. Es terriblemente duro. Tú y tu familia escogéis el bote. Se ha abierto una vía de agua. En el horizonte, el barco que puede salvarte. Cada vez más lejos. Ya no lo ves. Ha desaparecido. Tú y tus hijos, también.

Si no hay barcos de rescate en el Mediterráneo, son muchas las personas que mueren tratando de llegar a la orilla del futuro. Si hay barcos, las mafias lanzan botes destartalados sin apenas combustible esperando que sean rescatados. Y también son muchos los que mueren. Ambas afirmaciones son verdad, aunque una es más incómoda que otra. Es evidente que solo podrá evitarse la muerte ofreciendo a los migrantes una alternativa al bote. Ese es el reto de la UE y de toda la comunidad internacional. Pero, mientras tanto, debemos elegir. Y no, no es fácil. Pero, ¿podemos permitirnos cerrar los ojos y no mirar esas muertes? ¿Queremos vivir en una sociedad capaz de encarcelar a los que solo quieren salvar vidas? ¿Nos olvidamos de los derechos humanos y de la humanidad propiamente dicha? Hay que elegir. Y dejar morir no puede ser una opción.

Emma Riverola, elperiodico.com
Foto Sea Watch

miércoles, 3 de julio de 2019

Cuando el desahucio es la ley, la desobediencia es un deber, PAH

Ayer el Estado volvió a enseñar lo que realmente es. En Parla una mujer y sus dos hijos pequeños, uno gravemente enfermo, fueron desahuciados para garantizar el negocio de Bankia. Para ello usaron la violencia policial sin paliativos, golpes e identificaciones que pueden acabar en multas o procesos contra las más de 20 personas que tratamos de proteger el hogar de una familia más.No les basta con la brutalidad empleada, con la que han llegado a saltarle los dientes a un compañero, sino que activan todos los engranajes represivos a su alcance para castigar a quienes luchamos por los derechos democráticos como el de la vivienda.

Mientras tanto el gobierno municipal, del PSOE y Podemos,!Jamaba a respetar la legalidad y «el Estado de Derecho» y no interponerse entre la familia y los desahuciadores. La pata izquierda del régimen enseñó para qué están realmente en las poltronas y para qué sirve la institución: para asegurar con porrazos el expolio de la oligarquía contra el pueblo trabajador ante la pasividad cómplice de su «izquierda ».

Por ello insistimos en que todo lo que este sistema antidemocrático nos niega, lo conseguiremos solamente con lucha firme, organizada y solidaria. Y que si su «Estado de Derecho» protege los intereses de la banca y niega nuestros derechos y libertades fundamentales, sí, estaremos en contra y lo combatiremos hasta arrancarles todos y cada uno de ellos.

SI PARAR DESAHUCIOS ES DELITO, SOMOS CULPABLES