Rokovoko. Una isla muy lejana hacia el oeste y el sur. No está marcada en ningún mapa: los sitios de verdad no lo están nunca. Hernan Melville.
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miércoles, 6 de julio de 2022

Monique Wittig: Conciencia lesbiana


 En conclusión diré que las mujeres sólo pueden entrar en un nuevo contrato social, escapando de su clase, incluso si tienen que hacerlo como esclavas fugitivas, una por una. Ya lo estamos haciendo. Las lesbianas somos desertoras, esclavas fugitivas; las esposas desertoras están en la misma situación y existen en todos los países porque el régimen político de la heterosexualidad está presente en todas las culturas. Así romper con el contrato social heterosexual es una necesidad para quienes no lo asumimos."

"El lesbianismo ofrece, de momento, la única forma social en la cual podemos vivir libremente. Además, lesbiana es el único concepto que conozco que está más allá de las categorías de sexo (mujer y hombre), pues el sujeto designado (lesbiana) no es una mujer ni económicamente, ni políticamente, ni ideológicamente. Lo que constituye a una mujer es una relación social específica con un hombre, una relación que hemos llamado servidumbre, una relación que implica obligaciones personales y físicas y también económicas (asignación de residencia, trabajos domésticos, deberes conyugales, producción ilimitada de hijos, etc.), una relación de la cual las lesbianas escapan cuando rechazan volverse o seguir siendo heterosexuales. Somos desertoras de nuestra clase como lo eran los esclavos americanos fugitivos cuando se escapaban de la esclavitud y se volvían libres. Para nosotras, ésta es una necesidad absoluta; nuestra supervivencia exige que nos dediquemos con todas nuestras fuerzas a destruir esa clase, -las mujeres- con la cual los hombres se apropian de las mujeres. Y esto sólo puede lograrse por medio de la destrucción de la heterosexualidad como un sistema social basado en la opresión de las mujeres por los hombres, un sistema que produce el cuerpo de doctrinas de la diferencia entre los sexos para justificar esta opresión."

           Monique Wittig, El pensamiento heterosexual y otros ensayos 

viernes, 3 de julio de 2020

Marielle, la líder lesbiana feminista


Porque su orientación sexual (no su opción, no su condición como equivocadamente le llaman) fue su lucha política. Y de esto me agarro para escribir esta columna: eternos debates en las redes sociales -incluso con mujeres feministas- alegando que su orientación sexual “es parte de su vida privada”. Su vida privada fue política. 


El asesinato de Marielle Franco nos dejó pasmadas, en shock, procesando nuestro miedo natural a la muerte violenta, cruel e indolente. Pero también nos trajo reflexiones, gritos de justicia desde el feminismo latinoamericano. Voces además de activistas lésbicas de América Latina que a través de diversas plataformas de redes sociales, exigían visibilizar su orientación sexual, su vida como lideresa y madre lésbica feminista.

Porque su orientación sexual (no su opción, no su condición como equivocadamente le llaman) fue su lucha política. Y de esto me agarro para escribir esta columna: eternos debates en las redes sociales -incluso con mujeres feministas- alegando que su orientación sexual “es parte de su vida privada”. Su vida privada fue política. Diez años con su pareja mujer con quien educaban a su hijo, el cual parió siendo una adolescente. Como concejal, la quinta política más votada en Río de Janeiro, acogió las peticiones de las cientos de colectivas lésbicas de la región para oficializar el día de la visibilidad lesbiana que se conmemora cada 29 de agosto en todo Brasil. Las brasileñas han sido las primeras en instaurar este día que ayude a la reflexión política de una visibilidad que molesta al patriarcado (en Chile, se conmemora cada 9 de julio hace tres años).

Entonces no me vengan con eso de “la vida privada”. Nunca el dicho “lo personal, es político” ha cobrado más importancia que cuando se asesina a una activista y líder que, entre otras muchas cosas, luchó por los derechos de sus hermanas y compañeras. Incluso en la muerte más cruel, no pueden aparecer nuestras mismas compañeras de lucha colgándose de los mismos argumentos que el machismo intenta mostrar como “sentido común”.

Como bien escribió una compañera argentina en Facebook: “¿Qué pasa que a tantas organizaciones sociales y políticas les sigue resultando tan difícil tomar como una de ellxs a una lesbiana, reclamar justicia por una lesbiana, sentir furia por su asesinato y orgullo por quien fue y lo que hizo? ¿Qué pasa que todas sus otras identificaciones y posiciones se pueden nombrar, pero no que era lesbiana? ¿Todo bien con tener alguna cosita de ‘diversidad’ pero no se puede asumir que una luchadora comprometida, que denunció sistemáticamente la brutalidad de la policía militarizada en las favelas, era, entre otras cosas, lesbiana?”.

Ciertamente, no la mataron específicamente por ser lesbiana, recalca, pero ser negra, feminista y lesbiana, ciertamente la puso en un lugar en que el poder se cagaba entero: demasiado peligrosa para el sistema. Eso representamos quienes diariamente estamos en esta lucha y donde los fundamentalismos están avanzando de una manera que nadie parece notar lo peligroso que son. Así que compañera, compañero, no justifiquemos lo de la “vida privada”, cuando luchar por la visibilidad y derechos de una comunidad violentada, es claro ejemplo de una lucha política.

Érika Montecinos Urre
eldesconcierto.cl
 19.03.2018