Rokovoko. Una isla muy lejana hacia el oeste y el sur. No está marcada en ningún mapa: los sitios de verdad no lo están nunca. Hernan Melville.
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lunes, 10 de octubre de 2022

"Basta ya de normalizar el negocio de los vientres de alquiler"



 

Hace unos días se hizo muy viral una foto de Khloé Kardashian con su hijo recién nacido en el hospital. ¿Lo impactante de la foto? Que ella no había tenido el bebé, era fruto de la conocida práctica del vientre de alquiler. Este es un tema que voy siguiendo desde hace tiempo y del que estoy bastante informada, pero aun así, ver esa foto en la que ella recreaba una escena posparto me removió muchísimo y aún sigue rondando mi mente. Me sigue sorprendiendo una barbaridad como en pleno 2022 seguimos normalizando esta práctica que, para mí, tiene los mismos dos trasfondos de siempre: ricos aprovechándose de pobres y la vulneración del cuerpo de la mujer.

Es que no hay manera, no avanzamos. No entiendo en qué momento hemos legitimado, e incluso puesto de moda, usar el cuerpo de una mujer como una mercancía más, con el mismo valor que una escoba tiene para la limpiadora, una calculadora para la contable y una tiza para la profesora.

Y ya no me sirve la baratísima excusa del derecho a elegir de una mujer. No me malinterpretéis, soy la primera en reivindicar nuestros derechos, pero ¿acaso puede elegir una persona sin recursos? Categorizar tu vientre como objeto laboral no es un derecho ni una libertad, y mucho menos un acto 'empoderante'.

Basta ya de normalizar este negocio. Basta ya de monetizar vidas humanas. Basta ya de promover granjas de mujeres y bebés.

Una carta de Anna Grau de Tena, Granollers, 10/10/22

elperiodico.com

domingo, 25 de septiembre de 2022

Ser mujer en el Afganistán de los talibanes. "29 miradas", una exposición fotográfica virtual (enlace en el texto)


 Un total de 29 son las prohibiciones que los talibanes impusieron a las mujeres afganas durante su primer mandato en los 90 y que ahora, 20 años después, recuperaron tras su vuelta al poder el pasado 15 de agosto de 2021. Estas prohibiciones, que van desde no poder estudiar a siquiera poder hablar con un varón que no sea de la familia, han quedado plasmadas en la exposición artística virtual '29 miradas' que en noviembre se inaugurará en formato físico en Segovia

 Antonio Pampliega "Aunque reconoce que la llegada de los talibanes ha deteriorado muchísimo la situación de la mitad de la población, Pampliega apunta que "creer que las mujeres eran libres antes de los talibanes es una ilusión".

  "La crisis económica que vive el país está empujando a muchas familias a vender a sus hijas con menos edad para poder sobrevivir", explica Pampliega. Tras ello, las chicas se ven reducidas a la mínima expresión y en muchas ocasiones acaban suicidándose para dejar atrás todo el dolor y el maltrato.

En la exposición se plasman otras grandes problemáticas de la sociedad afgana con imágenes reales de violencia contra la mujer, matrimonio forzoso o suicido femenino.

ley Sharia, una interpretación estricta de la ley islámica que se ceba con las mujeres. Y estas son algunas de sus principales normas:

 

No pueden trabajar.

No pueden ir a la escuela o a la universidad. Sólo a centros religiosos talibanes.

Tienen que cubrirse la cara en público.

Deben salir acompañadas de un hombre si quieren salir de casa.

No pueden asomarse a sus ventanas.

No pueden reírse en público porque los hombres no pueden escuchar sus voces.

No pueden aparecer en ningún medio de comunicación.

Son obligadas a usar un burka que cubra totalmente su cuerpo de pies a cabeza.

No pueden maquillarse ni pintarse las uñas (ha habido casos de mujeres a las que les han amputado los dedos por hacerlo).

Serán lapidadas públicamente si mantienen relaciones sexuales fuera del matrimonio.

No pueden enseñar los tobillos.

No pueden hacer deporte.

No puden usar tacones.

No pueden usar baños públicos.

En definitiva, apenas pueden vivir. Y si se rebelan… humillaciones, palizas públicas o ejecuciones. También apedrean a las mujeres que son acusadas de adulterio o les cortan las manos a las que son acusadas de robar.

Foto Manuel González

jueves, 15 de septiembre de 2022

Cuelgan a dos hermanas intocables tras ser violadas y asesinadas en la India

AMIT DAVE (REUTERS
 

Primero las forzaron para mantener relaciones sexuales en contra de su voluntad y luego las asesinaron tras `pedirles estas que se casaran con ellas para evitar la deshonra.

 

La conmoción se ha extendido en la India por el asesinato y violación de dos hermanas menores de edad. Las jóvenes, miembros de la comunidad dalit o intocables, el escalafón más bajo de la sociedad de castas hindú, aparecieron colgadas de un árbol simulando un suicidio.

Este jueves, la Policía india ha anunciado el arresto de los seis acusados que supuestamente llevaron a cabo el crimen. Según un vídeo ampliamente difundido en las redes sociales, las dos menores fueron encontradas colgando de un árbol atadas del cuello con una dupatta roja o bufanda, juntas, vestidas con la tradicional kurta indiaen el distrito de Lakhimpur Kheri, en el estado de Uttar Pradesh.

El superintendente de Policía de Lakhimpur Kheri, Sanjiv Suman, explicó en una muy concurrida rueda de prensa que un amigo de las jóvenes las presentó a otros tres chicos que, tras llevarlas en sus motos al campo, las violaron.

 

"Primero las forzaron para mantener relaciones sexuales en contra de su voluntad", afirmó el agente, y luego las hermanas les dijeron que ahora tendrían que casarse con ellas -al corromper su honor-, desencadenando una discusión que llevó al asesinato, anotó. "Los chicos las mataron estrangulándolas con una dupatta. Entonces llamaron a otros dos chicos y (...) las colgaron de un árbol", dijo. La autopsia ha confirmado que las jóvenes fueron violadas y estranguladas.

Fuertes protestas

El hallazgo de los cadáveres colgados de un árbol desencadenó fuertes protestas en la zona, donde familiares, vecinos y allegados reclamaron justicia a la Policía y el arresto inmediato de los culpables. El superintendente Suman reveló que algunos de los acusados fueron arrestados anoche y otro de ellos esta mañana, al que tuvieron que disparar en una pierna cuando trataba de huir. "Todo lo que queremos es la pena de muerte para los acusados, eso es todo", afirmó a la agencia india ANI el hermano de las víctimas.

Las muestras de indignación no tardaron en sucederse, muchas de ellas entre activistas y políticos representantes de la comunidad dalit, como Chandra Shekhar Aazad, que culpó a la policía de no brindar seguridad a las mujeres, o la exjefa de Gobierno regional Mayawati, que criticó a la nueva cúpula gubernamental. "Los criminales en Uttar Pradesh no tienen miedo porque las prioridades del Gobierno están mal", subrayó Mayawati.

Las autoridades indias han evitado identificar a los acusados como miembros de una casta o religión particular, evitando así posibles choques comunitarios.

 

Diez violaciones al día

Este caso ha recordado a muchos el ocurrido en 2014 en Badaun, también en Uttar Pradesh, cuando dos primas dalits fueron encontradas colgadas de un árbol. Se acusó a unos vecinos de casta superior de violarlas en grupo, asesinarlas y luego ahorcarlas para que pareciera un suicidio. Una investigación muy criticada lo negó.

El milenario sistema de castas hindú divide por nacimiento a la sociedad en cuatro grandes grupos, por orden de pureza: brahmanes (sacerdotes), shatriyas (guerreros), vaisyas (comerciantes) y sudras (sirvientes), que a su vez se subdividen en cientos de subcastas.

En lo más bajo de ese sistema están los descastados intocables, considerados impuros que realizan los trabajos más penosos, como la recogida manual de heces. Según el censo de 2011, en la India hay unos 200 millones de dalits, el 16,6 % de la población.

En una India rural dominada por el sistema de castas hindú, donde los más altos en el escalafón mantienen a la fuerza su posición de poder, la violación de mujeres dalits persiste como uno de los modos de control y supremacía.

Solo en 2021 se registraron en la India 3.889 violaciones de intocables, lo que supone una decena de abusos sexuales diarios, según los datos del Buró Nacional de Registro de Crímenes (NCRB).

Sin embargo, organizaciones como la Red de Defensores de los Derechos Humanos de los Dalit (DHRDN) advierten que esos números muestran solo la punta del iceberg, ya que muchas veces las presiones de las castas superiores o de la propia Policía impiden que la víctima denuncie la violación. 

EFE, elperiodico.com

Cada cuatro horas se denuncia una violación en España, 6 al día.

Según la Macroencuesta de Violencia contra la Mujer 2019, en España sólo se denuncian el 11 % de las violaciones.